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Aprovechando
las crisis internas del Reino Visigodo, sumergido en guerras materiales
por acumular más poder, en apenas cuatro años los musulmanes
conquistan la península Ibérica. Al llegar a las puertas de Aragón
los emisarios de Allah ponen sus ojos en las sedes episcopales
visigodas, Zaragoza, Huesca y Tarazona. Y tras someterlas ya tenían los
cimientos para conquistar Aragón. Cuya conquista fue de un tanto
singular ya que los terratenientes no opusieron mucha resistencia en
convertirse a Islam y asociarse con los nuevos moradores con tal de
conservar y aumentar si cabe su patrimonio, de forma que en al año 721
todo el territorio Aragonés estaba sometido al Imperio Islámico.
Parte de la clase política y eclesiástica que no se quiso dejar
someter puso rumbo a tierras del norte, aliándose con sus antaño
enemigos para intentar hacer frente a la ocupación musulmana. Esta es
la razón por la que encontramos en este periodo un Aragón próspero en
el centro y sur, y otro en conflicto permanente en el norte, de ahí la
diferencia de restos de esta cultura entre una zona y otra.
Pero unos acontecimientos ocurridos en Oriente van a encauzar el futuro
de nuestras tierras, así la destitución de la dinastía Omeya de su
Califato en Damasco, provoca que Abd al-Rahman conquiste Córdoba y
funde un emirato independiente que estaría en conflicto permanente con
las tierras del norte. Hasta que al final de siglo VIII, se alcanzaría
el máximo periodo de expansión musulmana.
En el norte de la península se establecieron focos de resistencia al
impulso musulmán y a la larga serian punto de partida hacia los
territorios ocupados por estos.
El
siglo IX fue de permanentes revueltas donde ciudades como Zaragoza,
continuamente se rebelaban contra Córdoba y en algunos momentos
lograron mantener cierta independencia del emirato Cordobés.
En el año 937 el Califa Abd al-Rahman III, reconquistó Zaragoza y
durante unos cuantos años quedó sometida al emirato de Córdoba, e
incluso caudillos musulmanes llevaron a cabo acciones militares contra
cristianos del norte.
En el siglo XI con la desaparición de los grandes califas Cordobeses,
surgieron disputas y revueltas entre los territorios ocupados por
afianzar su poder, dando lugar a disputas internas lo que produjo el
comienzo de la disgregación del imperio musulmán, surgiendo unas
particiones independientes que se denominarían Reinos Taifas, que al
final se verían obligadas a tomar actitudes defensivas ante el avance
de los Cristianos. Siendo las Taifas de Zaragoza y Albarracín las
primeras en protagonizar su independencia en Aragón.
A finales del siglo XI se alió con el Rey Taifa de Zaragoza, Rodrigo Díaz
de Vivar tentado por este tras saber de sus conquistas en la cuenca del
Jiloca y Jalón. Aprovechando el rey Taifa su destierro del Reino de
Castilla y sus andares a la conquista de nuevas tierras, llegando a
conquistar Valencia donde murió como señor de esas tierras.
Los Almorávides aprovechando la debilidad en la unión de los diversos
Reinos Taifas intentaron una nueva conquista de los territorios otrora
musulmanes pero esto no hizo sino acrecentar los problemas que ya tenían
los Reinos Taifas y así en 1.118 un ejercito compuesto por Aragoneses
del norte y ciudadanos del sur de Francia doblegaron al Rey Taifa de
Zaragoza comenzando así el fin de la ocupación musulmana en Aragón.
Pero
como todas las culturas también dejaron su impronta en nuestras
tierras, dando un gran impulso comercial a todo nuestro territorio, se
volvieron a acuñar monedas y Zaragoza acuñó monedas propias. Estas a
diferencia de las Romanas y Visigodas no tenían figuraciones en sus
caras, donde se reproducían alusiones a Allah. Las principales fueron
los dinares de oro, dirhemes de plata y feluses de bronce. Y el
desarrollo comercial aupó a Zaragoza en el siglo XI entre las cinco
mayores ciudades del Islam en al-Andalus.
Las ciudades musulmanas tenían como elemento principal la
"medina", que era la zona noble donde ubicaban las
edificaciones más notables entre las cuales la principal era la
mezquita mayor. La "medina" la edificaban sobre los terrenos
que ocupaban los foros romanos y junto a este conforme crecían las
ciudades se construyeron los arrabales donde se ubicaban las clases
menos pudientes y los inmigrantes del norte de Africa. Así encontramos
en Zaragoza los arrabales de Altabás, Tenerías y puerta de Cinejía,
en Huesca los de Almeriz, Agáscara, Morillon y Haratalcomez, lo mismo
ocurriría en otras ciudades como Barbastro o Tarazona.
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baños |
En el exterior
de las ciudades ubicaban las zonas artesanas, los molinos, tenerías, baños
y zonas para celebraciones, situando los cementerios a ambos lados de
los caminos próximos a las ciudades. Desarrollaron acuíferos, pozos y
canalizaciones de agua en todas las ciudades. Las cuales estaban
amuralladas con fortalezas entro de ellas llamadas zudas, con alcazabas
estratégicamente colocadas en los puntos altos de las urbes, sobre las
iglesias existentes alzaron sus mezquitas, pero sin duda la Aljafería
fue su obra maestra siendo el edificio musulmán más importante de
Occidente en siglo XI, realizado para gozo de al-Muqtadir con la intención
de causar asombro al visitante y fuera marco propicio para poetas, científicos
y filósofos.
En
relación con el aspecto social y económico los musulmanes tuvieron la
virtud de vertebrar un sistema económico y de desarrollo en Aragón.
Siendo conscientes cuando llegaron a nuestras tierras que sólo
Zaragoza, Tarazona y Huesca eran centros urbanos con importancia,
enseguida fundaron nuevas ciudades y aprovecharon asentamientos antiguos
para refundar otras como Ejea, Lérida, Barbastro, Albarracín, Daroca,
Tudela, Calatayud, siento hoy en día municipios importantes dentro de
su situación geográfica.
Los musulmanes fomentaron el desarrollo de los regadíos creando un plan
de acuíferos y redes de distribución de aguas excelente. Esto permitió
el incremento de las explotaciones agrícolas y la diversidad de
productos. En las ciudades fomentaron la actividad industrial
manufacturando, piel, lana, cuero, cerámica, mimbre, madera, caña etc.
Y todo esto se tradujo en un auge del comercio.
Las clases sociales estaban bien diferenciadas, en primer lugar los
musulmanes de origen Arábico. En Aragón hubo dos linajes principales
los Tuyibíes y los Banu Hud, luego estaban los antiguos terratenientes
que conservaron su poder integrándose con los linajes principales. El
resto eran mercaderes, artesanos y agricultores que gozaban de libertad
y cierta pero limitada independencia económica, quedando como clase
social más baja los siervos y esclavos.
De esta forma transcurrieron los días de los musulmanes en Aragón
hasta que los cristianos poco a poco fueron conquistando las ciudades
musulmanas, convirtiendo a los musulmanes en cristianos y con el paso
del tiempo terminando por expulsarlos definitivamente del Reino. |
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