EL ACEITE DE OLIVA EN LA ANTIGUA GRECIA 

No son muchos los documentos que se poseen sobre el olivo y el aceite de oliva en la Grecia micénica, sin embargo en Knosos, Pylos, Micenas y otras ciudades, se han encontrado en cantidad suficiente tablillas de arcilla con datos al respecto. Contrariamente a las asirias, las griegas eran de arcilla sin cocer, y de no haber sido por el efecto del calor al que estuvieron sometidas durante los incendios de dichas ciudades, hoy no se dispondría de la precisa y preciosa información que escribanos y funcionarios palaciegos reflejaron en las mismas; en algunas figuraban anotaciones sobre la entrada en los palacios de la corte del rey Minos de diversos alimentos, entre los que se citan, en varias ocasiones, el aceite de oliva, al que a menudo se añadían perfumes y las aceitunas.
La mitología Griega atribuye a Minerva su aparición en Grecia, en epocas más remotas.
En la Grecia clásica hay numerosas muestras que rastrean el cultivo del olivo y el uso del aceite. La técnica del vareo ya se utilizaba, y escenas de vareadores griegos están plasmadas en ánforas decoradas. Para los griegos el olivo era un árbol totémico, sobre todo para los ciudadanos atenienses, puesto que el olivo está en el origen de la fundación de la "polis".

Vareo de olivos Siglo VI a.C

Aunque los habitantes de la Grecia antigua conocían el olivo silvestre, sus variedades cultivadas para la producción de aceite de oliva, procedían de Egipto, pero contribuyeron mucho a mejorar su cultivo y la extracción de su aceite. La importancia de ambos aspectos se comprende mejor al estudiar la severa legislación que los protegía y regulaba: quien arrancase un olivo del Areópago, cerca de Acrópolis, podía verse condenado al exilio y a la confiscación de sus bienes; además, ningún ateniense podía talar mas de dos olivos en sus propiedades. El cariño que lo griegos sentían por el olivo se refleja en una leyenda según la cual, en torno al 480 a.C., durante las guerras medicas, el ejercito persa, mandado por Jerjes, se apoderó de Atenas y prendió fuego a la Acrópolis, en donde los árboles sagrados ardieron como antorchas. Cuando tras su victoria en Salamina los griegos regresaron a su patria sólo encontraron ruinas, ceniza y desolación. Pero Atenea, la diosa. protectora de Atenas, hizo que los árboles sagrados rebrotasen durante la noche. Se basaban en el pan, aceite, vino y miel, acompañadas a veces de queso y leche, pescado y carne. También emplearon el aceite de oliva como combustible para el alumbrado. 
Los griegos, también emplearon el aceite de oliva como cosmético, en medicina humana y animal, para dar flexibilidad y suavidad a sus tejidos, como sistema de conservación de otros alimentos, etcétera.
Información obtenida de Sabor Artesano
http://www.sabor-artesano.com

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