CALABACÍN

Clasificación científica

El calabacín es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitacéas (Cucurbitaceae). Esta familia comprende unas 850 especies de plantas casi siempre herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos generalmente grandes y protegidos por una corteza firme. El calabacín es la especie Cucurbita pepo variedad Pepo.

Origen, diversidad y tipos

El calabacín es originario de América. Actualmente se cultiva en los países mediterráneos, en Holanda y en Norteamérica.
Las dos subespecies más reconocidas son: la pepo, de frutos de gran tamaño, esféricos u oblongos, de color amarillo o anaranjado, de agradable sabor dulce; y la ovifera, que proporciona frutos pequeños o medianos de forma variable y sabor generalmente amargo. Por otro lado, el conocido como minicalabacín no constituye una variedad especial, sino que se trata de un calabacín que se recolecta muy temprano.

Valor nutritivo

Aunque el calabacín pertenece a la misma especie botánica que la calabaza, presenta características propias. Está formado principalmente por agua, hidratos de carbono en mayor cantidad que en la calabaza, y una baja proporción de lípidos y proteínas. Asimismo, el consumo esta hortaliza supone un aporte moderado de fibra. En cuanto al aporte vitamínico destaca la presencia de folatos y pequeña cantidad de vitamina C. A diferencia de la calabaza que es muy rica en betacarotenos (provitamina A), el calabacín apenas contiene. De minerales, destaca su contenido en potasio y pequeñas cantidades de magnesio y fósforo.

Tabla de composición (100 gramos de porción comestible):

Energía (Kcal)

Agua (mL)

Hidratos de carbono (g)

Fibra (g)

Potasio (mg)

Calcio (mg)

Fósforo (mg)

Folatos (mcg)

Vitamina C (mg)

Pro-vitamina A (mcg)

29,6

91

6

1,3

400

21

30

22,1

10

34

Ventajas e inconvenientes de su consumo

Su escaso valor calórico justifica que se incluya con frecuencia como ingrediente de numerosos platos en dietas hipocalóricas dirigidas a conseguir perder peso. Sin embargo, la preparación culinaria influye directamente en este aporte calórico, e incluso se pueden duplicar las calorías si se consume frito
Esta hortaliza destaca por sus propiedades emolientes (suavizantes) sobre el aparato digestivo debido a su contenido en mucílagos. Por ello, al tratarse de un alimento fácil de digerir y con ligero efecto laxante, su consumo resulta adecuado en caso de estómagos delicados, dispepsia (mala digestión), gastritis y estreñimiento.
Por su elevado contenido de potasio y bajo de sodio, puede incluirse en las dietas de personas con patología cardiovascular y renal, así como en los casos de quienes padezcan de hipertensión arterial.

En la cocina

El calabacín permite gran variedad de preparaciones culinarias, principalmente cocinado: cocido, rehogado, frito, asado, relleno o gratinado, como ingrediente en purés, salsas y pistos.
Si se van a cocinar no es necesario pelar ya que es en la piel donde se concentran principalmente los nutrientes. En caso de que se vayan a freír, conviene secar un poco la carne antes de sumergirlo en aceite.

Criterios de calidad en la compra y conservación

El calabacín es una hortaliza de verano, aunque se puede adquirir durante todo el año. En la compra seguiremos los siguientes criterios para elegir los ejemplares de mayor calidad: calabacines compactos, de pequeño o mediano tamaño, con la piel brillante, sin defectos ni manchas y pesados en relación con su tamaño.
Se conserva bien durante 2 semanas en el verdulero de la nevera, separado de frutas y tomates, ya que es sensible al etileno (gas que éstos desprenden durante su almacenamiento como consecuencia de la respiración), por lo que puede llegar a alterarse con rapidez. También se puede congelar, previamente escaldado en agua hirviendo durante 3-5 minutos.
Información obtenida de Fundación Grupo Eroski.
http://www.consumer.es

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