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Nombre científico |
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La lenteja pertenece a la familia de las Papilionáceas (Papilionoideae),
especie Lens culinaris, Lens esculenta. |
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Origen |
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Esta leguminosa es nativa de los países del suroeste de
Asia, desde donde se extendió rápidamente por los países de la cuenca
mediterránea. Actualmente es una planta muy cultivada en todas las
regiones templadas, ya que resulta fácil de cosechar, favorece la
regeneración de los terrenos al alternar su cultivo con el de los
cereales y es rica en energía, barata, de fácil conservación y capaz de
combinar con todo tipo de alimentos.
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Los principales países productores mundiales son Turquía y
la India.
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Diversidad y tipos |
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Es una planta desordenada, que pocas veces supera los 50
centímetros de altura, con hojas pinnadas terminadas en zarcillos. Forma
flores pequeñas con pétalos de color blanco, azul claro o lila
dispuestas en pequeños racimos. Se cosecha cuando ha madurado y se
consume cocida. El resto de la planta se usa como forrajera.
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Se cultivan para el consumo dos variedades básicas; una
produce semillas pequeñas (3-6 mm de diámetro) de color castaño y la
otra amarillas y de mayor tamaño (6-9 mm de diámetro), aunque existen
numerosos tipos de lentejas que se clasifican según el color de la
semilla. Las más comunes son las lentejas verdes o verdina
(variedad Dupuyensis), de pequeño tamaño y color verde o verde
amarillento con manchas negruzcas; las llamadas lentejones, lentejas
rubias o de la reina, entre las que se encuentran la rubia castellana
y la rubia de La Armuña (variedad Vulgaris); las lentejas
amarillas, de origen asiático; las lentejas naranjas, que
constituyen un alimento básico en Oriente Próximo; lentejas pardas o
pardinas (variedad Vairabilis), originarias de la India,
lentejas rojas, de sabor muy fino y muy apropiadas para la
elaboración de purés y lentejas verdes azules, que crecen en
zonas volcánicas.
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En nuestro país, las variedades comerciales son las
lentejas rubia castellana y lenteja de La Armuña, la pardina y lenteja
verde o verdina.
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Valor nutritivo |
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La lenteja es un alimento con una alta concentración de
nutrientes. Los hidratos de carbono son los más abundantes y están
formados fundamentalmente por almidón. Sus proteínas vegetales, aunque
en buena cantidad, son incompletas, puesto que son deficitarias en
metionina (aminoácido esencial). No obstante, si se combinan las
lentejas con cereales como el arroz, alimentos ricos en dicho
aminoácido, se convierten en proteínas de alto valor biológico,
equiparable a las que aportan los alimentos de origen animal. El
contenido en lípidos es muy bajo. El aporte de fibra, aunque importante,
es también inferior al de otras leguminosas.
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En cuanto a vitaminas, son ricas en B1, B3 y B6 es bueno, y
no lo son tanto en ácido fólico. Abunda el zinc y el selenio, pero sobre
todo en hierro, aunque se absorbe peor que el contenido en alimentos de
origen animal. El selenio es un mineral antioxidante que protege a las
células del organismo humano de la oxidación provocada por los radicales
libres.
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Una característica común a todas las leguminosas es la
presencia en las raíces de unos nódulos que encierran bacterias del
género Rhizobium, capaces de transformar el nitrógeno
atmosférico, que las plantas no pueden utilizar, en nitrógeno orgánico
(nitrato), que sí pueden utilizar. Por ello, las leguminosas son ricas
en proteínas, nutriente que contiene moléculas de nitrógeno en su
composición. A menudo se plantan legumbres con el fin de reponer el
nitrógeno del suelo.
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Tabla de composición nutritiva (por 100 g de porción
comestible).
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Energía (Kcal) |
Proteínas (g) |
Grasas (g) |
Hidratos de carbono (g) |
Fibra (g) |
Hierro (mg) |
Zinc (mg) |
Potasio (mg) |
Sodio (mg) |
Vit.B1 (mg) |
Vit.B2 (mg) |
Vit.B6 (mg) |
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312,8 |
23,0 |
1,7 |
54,8 |
11,2 |
8,2 |
3,7 |
670,0 |
36,0 |
0,47 |
0,22 |
0,7 |
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Ventajas e inconvenientes de su consumo |
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Los hidratos de carbono que contienen las lentejas son
complejos (de absorción lenta), por lo que la glucosa pasa a la sangre
de forma progresiva sin originar picos de glucemia, propiedad que
resulta particularmente beneficiosa para las personas diabéticas.
Además, por su interesante contenido en fibra, proporcionan un poder
saciante elevado, que contribuye a que la absorción de los hidratos de
carbono sea todavía más lenta y mejora el tránsito intestinal.
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A la fibra y a ciertos oligosacáridos indigeribles del
interior del grano, se les atribuye la propiedad de provocar meteorismo
o flatulencia, circunstancia molesta para muchas personas que han de
limitar su consumo. Se reducen las molestias si se toman en puré y
pasadas por el chino (para quitarles la piel) o mezcladas con verduras o
patata para que resulten más suaves. También se pueden añadir
condimentos carminativos (hinojo…) que facilitan la digestión de estos
alimentos.
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Está muy extendido el dicho de que las lentejas son muy
ricas en hierro, sin embargo, se trata de hierro no hemo, de difícil
absorción por el organismo. Para mejorar el aprovechamiento de este
mineral se deben acompañar las lentejas de alimentos ricos en vitamina
C, que multiplica su absorción. Por ejemplo: ensalada con tomate,
lentejas con pimientos y otras verduras y de postre una fruta rica en
este vitamina como cítricos, kiwi, fresas, melón, etc.
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Las lentejas como cualquier legumbre no tienen por qué
engordar ni se deben excluir en una dieta de adelgazamiento si se mide
la cantidad que se consume y se cocinan de manera ligera (estofadas con
verduras, en ensalada, etc.). Así se pueden preparar platos nutritivos,
poco calóricos y muy sabrosos.
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Además son muy pobres en lípidos o grasas, con lo que
contribuyen a regular los niveles de colesterol en sangre, siempre y
cuando se combinen con cereales y verduras. De esta manera,
conseguiremos un aporte proteico completo, como el que nos proporcionan
los productos cárnicos, con la ventaja de que éstas no contienen las
grasas saturadas ni el colesterol propio de los alimentos de origen
animal.
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Las lentejas comercializadas en conserva tienen la
particularidad de llevar añadida sal como conservante, que se puede
eliminar si se aclaran antes de consumirlas. Sin embargo, las que ya
están condimentadas, por lo general son platos grasos y ricos en sodio,
ya que normalmente se utlizan ingrendientes de origen animal (chorizo,
morcilla, tocino, etc.) en su cocinado.
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En la cocina |
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Las lentejas, en sus múltiples variedades, intervienen en
gran número de recetas tradicionales de la cocina nacional e
internacional. Hoy se mezclan con nuevos ingredientes, consiguiendo
platos más ligeros, adecuados a una mayor preocupación por la dietética,
sirviéndose como entrada o plato único, en ensaladas o en forma de
guarnición.
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Junto con los guisantes son las únicas legumbres que no
deben remojarse en agua para que se hidraten. Simplemente, a la hora de
cocinarlas, se les cubre de agua fría para evitar que la piel se seque y
se desprenda; y se puede añadir al agua de cocción hierbas carminativas,
que estimulan la digestión y combaten los gases, como hinojo, ajedrea,
laurel, tomillo, comino, perejil o tomillo o clavo de olor. En caso de
que falte agua, ésta se añadirá poco a poco y no de forma brusca.
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Las lentejas en conserva ya están cocidas. Solo se debe
escurrir el líquido y enjuagarlas antes de consumirlas, para eliminar el
líquido que viene en la lata. Si se desea calentarlas, basta con
ponerlas en una cacerola durante unos minutos junto con el condimento
con el que se vayan a comer. También se comercializan lentejas enlatadas
ya condimentadas que únicamente necesitan calentarse antes de
consumirlas.
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En puré son más fáciles de digerir, especialmente si se
elimina la piel que las recubre.
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En los países del norte de Africa y en el Oriente Medio y
Próximo se elabora harina de lentejas. Se usa mezclada con la harina de
cereales, para aumentar el aporte de proteínas de la dieta.
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La ración habitual son 60-80 gramos por persona (peso en
crudo) y a la hora de cocinarlas hay que tener presente que al cocerlas,
multiplican su peso dos veces y media.
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Criterios de calidad en la compra y conservación |
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Se pueden adquirir envasadas o a granel.
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Si se venden envasadas, la calidad de este alimento viene
indicada en el color de las etiquetas. La etiqueta roja significa que
son de calidad superior; la verde de buena calidad y la etiqueta
amarilla, la calidad inferior.
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Tanto si se compra a granel como envasadas secas, hay que
comprobar que no están partidas y que desprenden olor fresco, con un
ligero toque a nueces.
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En casa se deben conservar en un ambiente fresco y seco,
protegidas de la luz, de la humedad y de los insectos. Si están
envasadas, es preferible mantenerlas en su propio envase respetando las
condiciones señaladas. Sin embargo, una vez abierto el envase, o si se
han comprado a granel, las lentejas se conservan mejor en un recipiente
con cierre hermético. De este modo, sus propiedades se mantienen durante
más de un año, aunque cuanto más tiempo se tengan guardadas más tardarán
en cocinarse.
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Información obtenida de Fundación Grupo Eroski.
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http://www.consumer.es
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