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La soja, también denominada "soya", procede del sureste asiático,
concretamente de China y Corea. Fueron los misioneros budistas
chinos quienes, en torno al siglo VIII, llevaron la soja a Japón,
transformándose en el alimento básico nipón. Además, fue en este lugar
precisamente donde más se desarrollaron las posibilidades culinarias de
la soja. La introducción de la soja en Occidente estuvo unida al
movimiento hippie, principalmente por atención hacia la dieta
macrobiótica japonesa. Actualmente, los productos alimenticios derivados
de la soja son muy aceptados por movimientos vegetarianos y naturistas
tradicionales europeos. |
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La soja es un
alimento muy completo y nutritivo y, junto con el altramuz, constituye
la legumbre seca de mayor valor energético. Su elevado contenido en
proteínas, superior a la de la carne, hace de la soja una fuente
proteica vegetal de gran interés dietético y nutricional. Igualmente, es
también importante su contenido en fibra. En cuanto a la grasa, aunque
se encuentra en una proporción bastante elevada, los ácidos grasos
saturados y monoinsaturados son minoritarios en comparación con los
ácidos grasos poliinsaturados que presenta. Además, es después del huevo
y el sésamo, uno de los alimentos más ricos en lecitina, lo que facilita
su aprovechamiento culinario. En comparación con el resto de legumbres,
la soja aporta mayor cantidad de calcio, hierro, yodo, magnesio, potasio
y fósforo, además de ácido fólico y otras vitaminas como B1, B2, B3 y
B6. |
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